Cuando juzgamos la reacción de una víctima en lugar de analizar la agresión
El caso de Naldy Saldaña ha generado un intenso debate en redes sociales, donde muchas personas han centrado sus críticas en la forma en que reaccionó la cantante durante la presunta agresión, en lugar de reflexionar sobre la conducta denunciada. Esta columna analiza por qué no todas las víctimas responden de la misma manera ante una situación de acoso y recuerda que una sonrisa, el silencio o el miedo no significan consentimiento. Asimismo, plantea la necesidad de respetar tanto el derecho de toda persona denunciada a un debido proceso como el derecho de quien denuncia a ser escuchada sin prejuicios. Finalmente, invita a reflexionar sobre la cosificación de las mujeres en la industria musical y la importancia de construir espacios laborales donde el talento, la dignidad y el respeto prevalezcan por encima de cualquier abuso de poder.
María Isabel Pacherrez Atoche