El número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el pasado lunes 10 de agosto aumentó a 294, mientras que otras 320 personas permanecen desaparecidas, de acuerdo con el más reciente balance divulgado por las autoridades de gestión del riesgo del país. La emergencia también deja 3.935 personas heridas y más de 115.000 afectadas.
El fuerte movimiento telúrico tuvo su epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, departamento de Chocó, y se sintió con intensidad en amplias zonas del occidente y centro de Colombia. Entre las ciudades más afectadas figuran Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia, donde se reportaron daños en viviendas, establecimientos públicos, centros de salud, vías y otras infraestructuras.
La magnitud de la tragedia ha obligado a mantener desplegados a equipos de rescate, organismos de socorro, Fuerzas Militares y voluntarios, quienes continúan trabajando en las zonas donde todavía existen reportes de personas desaparecidas. El elevado número de personas que aún no han sido localizadas mantiene activa la búsqueda entre estructuras colapsadas y sectores de difícil acceso.
El balance oficial también registra cientos de personas que han podido ser rescatadas con vida. De acuerdo con el reporte difundido este sábado, 353 personas fueron rescatadas, mientras que las autoridades continúan actualizando la información conforme avanzan las labores de emergencia.
Los daños materiales también son considerables. La información disponible señala que decenas de miles de viviendas resultaron afectadas y miles presentan daños graves o fueron destruidas. También se han reportado afectaciones en centros de salud, instituciones educativas, vías de comunicación, puentes, acueductos y otras instalaciones esenciales.
El terremoto ha generado una de las mayores emergencias naturales de los últimos años en Colombia y representa un desafío para las autoridades debido a la extensión territorial de las zonas afectadas. La atención se concentra tanto en la búsqueda de desaparecidos como en la asistencia a las familias que perdieron sus viviendas o permanecen en zonas donde los servicios básicos resultaron afectados.
En ciudades como Pereira y Cali, ciudadanos y voluntarios se han sumado a las labores de ayuda y recuperación. La emergencia también ha provocado una importante movilización de organizaciones sociales y empresas, que vienen canalizando donaciones y asistencia para las personas damnificadas.
Las autoridades colombianas mantienen las operaciones de búsqueda y rescate mientras se realiza una evaluación progresiva de los daños. El objetivo inmediato es localizar a las personas reportadas como desaparecidas, atender a los heridos y garantizar asistencia a las familias que quedaron en situación de vulnerabilidad.
El balance podría continuar modificándose durante las próximas horas debido a que los equipos de emergencia siguen ingresando a zonas afectadas y verificando reportes de personas que permanecen sin contacto con sus familiares.
La tragedia ha dejado a Colombia de luto y ha movilizado a miles de personas en una operación de emergencia que continúa seis días después del terremoto. Las autoridades han pedido mantener la atención sobre las zonas afectadas y seguir las indicaciones de los organismos oficiales mientras avanzan las labores de recuperación.
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