Nomás para refrescar la memoria histórica, porque en este país sufrimos de amnesia selectiva con una facilidad admirable.
Cuando Ollanta "Cosito" Humala Tasso le ganó las elecciones a la futura emperatriz de la Vía Láctea, Keiko Sofía, nos anunciaron prácticamente el Apocalipsis. Según ciertos medios y Fuerza Popular, el Perú estaba a horas de convertirse en una mezcla entre Cuba, Venezuela, Corea del Norte y Mordor. Ollanta era comunista, caviar, rojete, terruco, chavista y probablemente responsable del cambio climático y de la caída del Imperio Romano también.
Nos dijeron que nos dejaría en la miseria absoluta, que sus propuestas eran inviables, que espantaría las inversiones y que las piedras volverían a ser moneda oficial.
Sin embargo, de aquel gobierno salieron programas como Beca 18, Pensión 65, Cuna Más, los COAR, entre otros, iniciativas que hoy muchos defienden, utilizan o prometen fortalecer con enorme entusiasmo.
Y aquí viene la parte verdaderamente fascinante: en el mensaje a la Nación del 28 de julio, la hija del mejor presidente del mundo mundial terminó recurriendo a un discurso sospechosamente parecido al de aquel mismo Ollanta Cosito Humala. Sí, el mismo que durante años fue presentado como el heraldo del desastre económico y el socialismo interestelar.
Al final, parece que algunas propuestas dejan de ser comunistas cuando las propone la persona correcta. Qué maravilla la flexibilidad ideológica: más elástica que una liga escolar y más resistente que cualquier plan de gobierno.
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Escrito por
María Isabel Pacherrez Atoche
Creador de contenido y aliado en Sullana En Línea.